Despojarse de las palabras heridoras, autoritarias y poco respetuosas y adoptar otros términos, expresiones y gestos que transmitan cordialidad y entendimiento podría tener un poder transformador en nuestras vidas. Esta es la convicción que ha llevado al filósofo Luis Castellanos (Madrid, 1955) a estudiar desde la neurociencia las bondades del lenguaje positivo, una de las claves de la nueva educación.
Hace 17 años Castellanos empezó a investigar, junto al neurocientífico Manuel Martín Loeches, los efectos que tienen las palabras que utilizamos en el cerebro con el objetivo de crear estrategias innovadoras y soluciones prácticas que mejoren la vida, la salud y el bienestar. Actualmente, ambos forman parte del equipo de El Jardín de Junio, un centro con un Servicio de Inteligencia Lingüística en el que asesoran a equipos y profesionales que apuestan por la ética del lenguaje.
Entrevista